My Top 5 Artists (Week Ending 2011-12-18)
Imported from Last.fm Tumblr by JoeLaz
Have you ever looked at a picture of yourself when you were a kid? Or pictures of famous people when they were kids? It seems to me that the can either make you happy or sad. There’s a lovely picture of Paul McCartney as a little boy, and the first time I saw it, it made me feel good: all that talent, all that money, all those years of blissed-out domesticity, a rock-solid marriage and lovely kids, and he doesn’t even know it yet. But then there are others -JFK and al the rock deaths and fuckups, people who went mad, people who came off the rails, people who murdered, who made themselves or other people miserable in ways too numerous to mention, and you think, stop right there! This is as good as it gets!
— Rob, High Fidelity
Un viejo cuento que desempolvé, no recordaba haberlo escrito jaja:
Don Rege dormía apaciguadamente en su cuidada cama, con sábanas especialmente diseñadas para su confort. Se levantaba todos los días, como si tuviera un despertador interno a las 6:47 am: ya había calculado que era exactamente una hora y trece minutos lo que le llevaba llegar al trabajo a las 8:00 am, incluyendo las condiciones de tráfico, y los posibles retrasos que el clima pudiera causar.
Pero ese día, Don Rege se despertó a las 6:48 de la mañana y llegó un minuto tarde al trabajo. La empresa en la que trabajaba perdió .0000001 % de las ganancias al año por ese minuto perdido. Decepcionado y abatido, comenzó a buscar un método para que nunca le vuelva a suceder el mismo error. Pensó en despertadores electrónicos, pero no confiaba mucho en la tecnología, pues siempre había un pequeño margen de error, ya sea que el reloj se retrasara, o que algún día las baterías dejaran de funcionar. Entonces se le ocurrió que lo más efectivo era comprar un gallo y amaestrarlo para que exactamente a las 6:47 am cantara.
Después de comprarlo, desempolvó su viejo revólver y disparaba al aire todos los días exactamente a las 6:47 de la mañana, para que el gallo se asuste y cante. Su plan era repetirlo todos los días hasta que lograra su condicionamiento, y cantara sin la necesidad del ruido del arma.
Pero empezó la reyerta con los vecinos, pues no los dejaba dormir. Entre los balazos y el gallo, el ruido se volvió realmente irritante. Cabe añadir que cuando el gallo no cantaba pues estaba demasiado dormido aún, Don Rege le decía “¡canta, gallo inepto!”, y no precisamente con voz de secreto.
El vecindario se fue a quejar con la ley y le dieron una orden de confinamiento a Don Rege, a no ser que sacara al gallo de su propiedad. Pero con tal de llegar temprano al trabajo se mudó a otra colonia, con todo y su amada mascota aviar.
Su nuevo hogar quedaba más lejos, por lo que tuvo que amaestrar al gallo para que cantara a las 6:13 am, debido que ahora le llevaba una hora y cuarenta y siete minutos llegar al trabajo a las ocho de la mañana exactamente. La disputa con los vecinos no tardó en desarrollarse nuevamente, y Don Rege se tuvo que volver a mudar.
Así lo hizo varias veces. A veces le tocaba en un lugar lejano, y otras veces no tanto. Hasta que un día encontró uno en el que se tenía que levantar nada más quince minutos antes para llegar exactamente a la hora adecuada. Sin embargo, de tantas veces que ya se habían movido de casa, el gallo ya estaba tan condicionado que cantaba a las 5:51, 6:13, 6:17, 6:33, 6:54, y a las 7:12 de la mañana. Así que aunque ahora sólo tuviera que cantar a las 7:45 am, que es una hora relativamente decente para que todos los vecinos ya estén despiertos, de nuevo le llegó la orden de confinamiento a Don Rege.
Finalmente, encontró una casa en una zona aún no habitada de la ciudad, en donde sólo él estuviera alrededor y pudiera hacer el ruido que quisiera. Su nueva casa estaba tan lejos del trabajo, que el nuevo condicionamiento del gallo tuvo que ser a las 3:56 de la madrugada, para poder llegar a las ocho en punto, tomando en cuenta las condiciones de tráfico y los posibles retrasos que el clima pudiera causar.
Don Rege ya no era un jovencito que pudiera aguantar largas jornadas de trabajo. Así que un mal día que llegó a las ocho de la mañana exactamente, el cansancio lo venció, y cerró los ojos a las 8:45 am en punto, para abrirlos espantado a las 9:17, poco más de media hora después. La compañía perdió .0054% de las ganancias de todo un año, así que a las 9:51 de la mañana ya había firmado su liquidación, y su puesto ya había sido reemplazado por un joven emprendedor.
Cuando llegó a su casa, el viejo Don Rege cargó su revólver. Salió a la terraza donde el gallo descansaba apaciguadamente, y a las 2:02 pm, le dio tres tiros a quemarropa. Para las 2:14 de la tarde, ya había limpiado la sangre del gallo.